miércoles 13 de febrero de 2008

El Presidio

La luz de la libertad tras los barrotes
El pasillo, escalofriante
El Petiso Orejudo (el peor de todos)
Un retrato a color de aquella época
Así vestían

Fachada del museo del presidio
Un toque de humor


El presidio de Ushuaia tuvo lugar a comienzos del siglo pasado y duró hasta mediados del mismo. Aquí enviaban a los delincuentes mas atroces del país. Los enviaban a esta tierra de nadie, aislada, solitaria, fría y destemplada, con el motivo de emprender el camino de la recuperación.
Pero a pesar de que el sistema propuesto tenía un cierto ideal, rara vez se ha oído de una cárcel donde la cosa funcione dignamente. Y los que caían ahí tampoco eran fácil de domesticar. Los presidiarios de mejor conducta y de menor prontuario, tenían la oportunidad de trabajar unas horas fuera de la carcel y los demas se dedicaban a tareas de oficio dentro. Entre las principales actividades que desarrollaron se encuentran la construcción de calles, puentes, edificios y la explotación del bosque. El fruto más sifnificativo para la ciudad fue la construcción de un tren: el Tren de los Presos, del cual hoy sólo quedan vestigios.