Cuesta imaginar que en la ciudad más austral del mundo, donde la temperatura media anual oscila los 6 grados, hay gente que a pesar del frío constante se preocupe por construir santuarios en la ruta afuera de la ciudad y por visitarlos y honrarlos. Cada santuario tiene las ofrendas que la gente le acerca según el tipo de santo que sea. Y así ocurre con el Gauchito Gil que es quien se ganó el podio al más venerado y concurrido. Y este gauchito vaya a saber ¿por qué recibirá tanto vinos y puchos?


Cuenta la leyenda que......nació en la zona de Mercedes, Corrientes, entre los años 1830 y 1870 y dícese que su nombre verdadero seria Antonio Mamerto Gil Núñez o Antonio Gil.
En esos años en la provincia de Corrientes había un enfrentamiento político entre los colorados y los celestes.
Dícese que el gaucho pertenecía a los colorados (por eso se ven las banderas rojas en su santuario), y que era una persona buena y siempre dispuesta a ayudar y que fue un héroe en la guerra con el Paraguay.
Hasta aquí es lo que se sabe de su historia en forma oral.
Cerca del l850 se enfrentaron celestes y colorados en las batallas de "Ifran" y "Cañada del tabaco" y es por eso que el coronel celeste Juan de la cruz Salazar citó a todos los hombres posibles para librar esas batallas, haciendo lo mismo con el Gauchito Gil.
Fue entonces que el Gauchito dijera que no había que pelear entre hermanos, y no se presentó a la convocatoria de Salazar.
Cabe acotar que en esa época la deserción se pagaba siendo degollado o fusilado.
De esa manera el Gauchito fue considerado como un desertor.
Es aquí donde se desdobla la historia; una dice que al tiempo se presenta arrepentido a pelear en otra batalla y es enviado a Goya para ser juzgado.
Otra historia dice que al ser despojado de todos sus bienes por la milicia se oculta con un grupo de bandoleros a quienes comandaba compartiendo con los pobres la plata robada.
Pero al final con la detención del Gauchito comienza la verdadera leyenda.
El coronel Velásquez manda avisar a Salazar de la detención de Gil y al preguntar los motivos Salazar dice que es por ser un desertor.
Velásquez, que conoce a Gil como un buen hombre le expresa a Salazar esta circunstancia y este ultimo para complacer a Velásquez le dice que con la firma de 20 "notables" de la zona pediría clemencia para Gil al gobernador.
Ya en Goya-Corrientes el gaucho fue colgado de los pies para ser degollado, y fue en ese momento que el gaucho dijo al sargento que lo mataría "no me mates que la orden de mi perdón esta en camino".
A lo que el sargento contesto "igual no te vas a salvar", y el gaucho replicó "no si yo se que lo mismo me vas a degollar, pero te digo mas, cuando llegues a Mercedes junto con la orden de mi perdón te van a dar la noticia de que tu hijo se esta muriendo de mala enfermedad, y como vos vas a derramar sangre de un inocente, invócame para que yo interceda ante Dios y cure a tu hijo.
A la vuelta el sargento del cual se desconoce el nombre, comprueba que lo dicho por Gil era verdad, es así que invoco al gauchito y al otro día se produjo el milagro y su hijo sano.
Dicese que al pasar por algún santuario del gauchito Gil hay que saludarlo con la bocina del auto porque sino ese viajero no llega a destino o sufre grandes demoras.
Oremos...

Incluyo el siguiente fragmento entre los ritos de estos "santos", porque Favaloro ha sido una persona muy honrada por el pueblo argentino y en cierto modo, imagen de culto y devoción. Y también tiene tiene su altar y la gente deja ofrendas y mensajes en un pueblo de Tierra del Fuego. Este santuario está en la panadería La Unión, ubicada en el pueblo de Tolhuin, casualmente conocido como el "corazón de la isla".
Homenaje a Favaloro
La Difunta Correa
Ni su valor los detuvo ni su mérito sin fin.
Allá, cerca del cuarenta, no tuvo paz su persona,
¡De dónde la pobrecita les va a merecer perdón!
En un cariño sentido,con ansiedad, se recuesta.
Pero no mucho después, en un ataque afrentoso,
Allí quedó la Deolinda, allí la desventurada,
Entre tanta desazón, para compañía, de fijo,
Mas ni con ese suceso se apacigua la jauría.
Un amanecer de hielo la moza no pudo más.
Cayendo una y otra vez cruza el arenal ardido.
Como puede sigue andando con el corazón deshecho.
Ya el aliento la abandona y, en esa muerte segura,
Ruega al Cielo que no se quede sus pechos la vertiente;
Pues de este modo, a su hijito, al darle el último adiós,
Unos arrieros encuentran la criatura abandonada,
Allí entierran la difunta y le rezan un bendito.
Nada sé del chiquilín. Lo habrán criado con esmero
Término halló la Deolinda a su vida sin regalo.
Ya se ganó la sencilla devoción del pueblo fiel.
A ella pide protección la madre desesperada.
Y más de alguna mujer-quizá enferma o enteca-con crianza dificultosa,
En este punto, señores,termino esta relación.

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