martes 5 de febrero de 2008

Un asado solo necesita de un buen parrillero

La laguna
Junto a mi hermano
Gorka se asoma al fuego sorprendido
El verde contrastante
Los lomitos (hablaba en serio!)
Las cebollas al carbón

Noviembre 10, 2007

Hacia apenas un día que habíamos llegado a Ushuaia, Mariano se había tomado su día libre, y decidimos salir a la ruta. Ya era un poco tarde para cocinar, pero el bosque prometía y compartir después de tanto tiempo un asado con mi hermano aún más. Llegamos a una pequeña laguna que honestamente no recuerdo el nombre. La rodeaban restos de castoreras, montañas de picos nevados, árboles altos, troncos secos y mucho verde contrastante. El cielo amenazaba lluvia, pero no nublaba nuestra sensación de día soleado. Ahí estábamos los cuatro, juntando ramas, frotándonos las manos, avivando el fuego, calentándonos con un vino tinto, disfrutando.
Las gotas no tardaron en caer, pero insisto: le daban más sabor al asado. Después de unos sandwiches de lomito con cebollas al carbón y una sobremesa al pie del fuego, emprendimos la ruta nuevamente, sin rumbo por ahora, pero se los cuento al rato...