domingo 15 de junio de 2008

GLACIAR PERITO MORENO



Entramos con el auto al Parque Nacional de los Glaciares. El camino es largo y serpentea. A un lado, la vegetación arisca propia de una zona fría, y la flor de calafate que hace honor a la ciudad, empezaba a mostrarse orgullosa. Al otro lado, el lago celeste hielo.


Perseguíamos la meta, pero parecía cada vez más lejana. De repente, una lengua de hielo blanco, sólido, opaco, espeso, se impuso a nuestra vista. Me preguntaba si todos estaban viendo lo mismo que yo. Allí me di cuenta que no sabía realmente a lo que iba. Es emotivo cuando te sorprende la sorpresa. Ansiedad corría por dentro nuestro. Yo quería salir corriendo hasta alcanzar el glaciar.


Y el Glaciar era mucho más aún. Caminamos por el sendero de madera que te acerca poco a conocerlo de diversas perspectivas y cada una de ellas era más maravillosa.


El Glaciar Perito Moreno es impresionante. Recuerdo ese momento y siento esa vibración por dentro.


Contemplarlo en silencio es la clave. Los sonidos naturales que emana son su voz, su grito, su expresión. Me quería quedar horas y horas, sentada frente a él, esperando que me sorprendieran sus rompimientos, sus crujidos, sus estallidos, y su serenidad gigante.


Intentar ver más allá es infinito. Hay más y mucho más hielo graciar.


Sus tonos azules más claros y más oscuros, intensos y profundos, sumergen la mirada curiosa de aceptar que el hielo no es completamente blanco. Y allí conocés entonces su energía almacenada por añares. Y entendés por qué el color del lago.


Hay que verlo, contemplarlo y admirarlo. Es una de nuestras grandes riquezas naturales y es preciosa. Allí está nuestra bandera. Hay que ayudar a protegerla.




1 comentarios:

gualber dijo...

Me has hecho rememorar momentos de mi viaje a Patagonia, es un lugar bellísimo al que debo volver. También me impactó mucho el glaciar Perito Moreno.
Para el que no haya visto un derrumbe del glaciar dejo este video.
Video de la caída del glaciar Perito Moreno