miércoles 20 de febrero de 2008

FAUNA FUEGUINA

LOBOS MARINOS en su isla









Un perrito compañero
Gaviota del paisaje frío polar

PEREYRA

Pinguino falso? No: CORMORAN


Y aún falta otro compañero estelar....
(proximamente)

Flora fueguina

Notro

Michay
Brocoli gigante
Generalmente cuando viajamos estamos acostumbrados a observar los paisajes clásicos, los paisajes macro, aquellos que completan nuestra mirada a simple vista y por ser tan maravillosos nos hacen quedarnos en ellos, sólo en ellos. No nos permiten ver adentro o más allá. Y si simplemente mirásemos hacia abajo mientras caminamos, nos encontraríamos con otro paisaje, el que complementa al anterior. Y allí observaríamos sus flores, sus animales, sus colores, su textura, su tierra, su vida.
En Ushuaia aprendí a apreciar los detalles de la naturaleza, por qué están ahí, qué rol cumplen, cómo viven. Y aprendí a disfrutarlos.
Te doy un consejo: cuando decidas realizar una caminata por algún paisaje, probablemente sientas que se te hace larga y no es mucho lo que ves. Te invito a probar de este modo: observa a cada paso, arriba y abajo, izquierda y derecha, pregunta si no entendes, escucha lo que te cuentan, o simplemente observá y recordá.
Seguramente, la caminata resulte más larga y más rica.
Experimentá y después me contás.
Gracias a Mariano y Ceci que me ensañaron a descubrir estas sensaciones.

Castores

El Paisaje que rodea la castorera (Valle Mayor)
Mariano y el "negro" Walter
La Castorera
Este es su habitat, es el lugar que ellos mismos construyen para vivir. Y cuando digo "vivir" me refiero a comer, dormir, trabajar y subsistir. En el centro de esta castorera se encuentra la madriguera: hogar dulce hogar. Es impresionante como estos bichos pueden crear tal estructura simplemente con sus dientes y su rapidez. Sin duda, tienen una estrategia de trabajo, pero es su secreto. Es difícil observarlos en acción. Aunque uno permanezca quieto y en silencio, observando, ellos se dejan ver ocasionalmente y las veces que si lo hacen pasan casi desapercibidos. De repente, a lo lejos se puede ver una estela de espuma y hay que observar rápidamente por delante de su trayectoria que seguro se asome una pequeña cabecita. Su movimiento sigilizo hace difícil seguirla porque inesperadamente puede sumergirse y aparecer en otro punto.
Cuando te cuentan que hay una castorera, tal vez no te imaginás con qué te vas a encontrar y menos aún que la observación será tan especial. Sin embargo, una vez que estas allí y presenciás este capítulo de la naturaleza, realmente quedás impresionado. Además, la serenidad que se percibe bajo este entorno es plena.

La Carpintería
Las huellas de sus dientes
El Reflejo cursi
La picada internacional (auspiciada por Nunatak)